lunes, 23 de septiembre de 2013

Lil, la sumisa de fuego.

La preparación. 
Es Lil, llegó. Es muy raro que a mi me atraiga otra mujer, pero las dos o tres veces que me ha sucedido me he imaginado en el rol activo, nunca en el rol pasivo. Lil me atrae mucho, es pelirroja, se ve tan suave y delicada. Su piel es tan preciosa que parece una muñequita de porcelana. Pero no la veo como una muñequita, la veo como mi objeto de deseo. Me provoca ciertas reacciones, eróticas. Sucede que conozco a su amante, es un amigo mío. Hemos hablado, este amigo y yo, Lil y yo, Lil y su amante. ¿De qué hemos hablado? Bueno, de los deseos que tiene Lil de experimentar una sesión donde ella pueda comportarse como sumisa y que alguien la domine. Wow, al principio por supuesto mi amigo no quiso saber nada del asunto, pero luego fue abriendo su mente. Ahora parece que el tema al menos le interesa. Para los hombres es un asunto importante proveer placer a la mujer que aman, ¿o no? Entonces, si mi amigo ama a Lil, ¿qué hará? Ya lo veremos…
Me provoca un rechazo profundo y preocupante imaginarme sumisa frente a otra mujer, pero imaginarme dominante con otras mujeres no me causa problema, al contrario. Imagino ser dominante sin ser sádica. Sería estricta con la disciplina pero me daría placer solo causar placer, si fuera masoquista ella, si lo rogara, tal vez le causaría dolor, pero no necesitaría yo eso para sentir placer. Me gustaría mucho causarle placer, mimarla y dominarla, prepararla para que Mi Amo la someta, la penetre y la haga vibrar como lo hace conmigo. Le he comentado a Mi Amo “entrenar” a Lil para un encuentro, una sesión de D_s. Le ha encantado la idea y me ha autorizado.
Así que, procedimos. Acordamos con Lil y su pareja, que finalmente accedió, qué haríamos y qué no, luego de largas charlas amenas. La comunicación es siempre fundamental.
He descubierto en Lil una sensualidad muy particular más sus cualidades de sumisa. Sus curvan parecen querer merecer la comprobación de mil caricias, su tersura enajena la mirada y engatusa al tacto. ¿Le gustará a ella Mi Amo tanto como a mí? Es tan bella que se merece por el solo hecho de exhibir tan ardientes cualidades el trato rudo del Amo Lux, rudo y efectivo, un trato que hace vibrar la carne de placer. Ella es perfecta, tanto por ser sumisa como por el color de su piel. Que se encuentre en esa postura me invita a intentar excitarla, con suavidad, la suavidad que un cuerpo tan bello merece.
Antes de proceder a la sesión D_s propiamente dicha necesito unos días con Lili. Los días previos a la “sesión” haremos todo tipo de entrenamientos y aprendizajes. Éstos le servirán no solo para la sesión sino también para conseguir futuros placeres junto a quien ella quiera o sola.

La escena.
Las penumbras creadas por las velas perfumadas transmiten intimidad y calma. El hecho de que ella tenga sus ojos vendados, también. La calidez de la luz de un farol se confunde con sus cabellos rojos que caen graciosamente sobre sus hombros, resaltando sus preciosos senos perlados que terminan en botones rosados, delicados. Ella está allí, dejándose excitar por la expectativa, lleva su cabeza levemente hacia atrás y respira acompasadamente. Está preparada para la sesión. Estamos listas. Me arrodillo ante ella, con mi vestido de kajira blanco, como debo ir siempre, y acaricio sus pezones con el dorso de mi mano derecha. Se sorprende, pero no dice nada. Sabe que no debe hablar hasta que no se le dé expresamente permiso.
En ese mismo instante, entra Mi Amo. Se sienta a una distancia de unos diez pasos y comienza hablándole a ella. La alienta a dejarse llevar. Procedo a lamer sus senos y a acariciar todo su exquisito cuerpo con suma delicadeza.
Observo sus labios, los tiene entreabiertos, ese detalle sumado a la forma en que respira, me hace dar cuenta de que estará muy húmeda ya. Miro al Amo y le anoticio: "Amo, creo que está lista". Él no me mira, solo me oye. Tampoco me dirigirá la palabra hasta muy entrada la sesión. Se pone parsimoniosamente de pie, me pongo de pie. Lentamente, la rodeamos ambos, nadie la toca ahora. Le habla a ella, la describe, le dice lo hermosa que es, le promete que la haremos enloquecer de placer y le advierte que será castigada si su comportamiento en algún momento denota rebeldía. Ella ya no aguanta casi las ganas de tocarse y sé que tampoco da más de ganas de tocar a Mi Amo. Endereza la espalda, le ofrece sus pechos, sabiéndolos perfectamente deseables, la muy descarada, se la ve apenas inquieta, trata de disimular que está muy caliente ya. Se ve un leve temblor en sus muslos. Yo sé de antemano lo que debo hacer. Sin prisas, voy a ocupar el asiento que segundos antes ocupara el Amo. Él sigue rodeando a Lil, como la llamaremos durante la sesión, y aguarda a que yo actúe.

La sesión.
El Amo se detiene frente a ella. Su miembro está cerca de su rostro. Le doy a ella la primera orden, con firmeza: "Esclava, ahí tienes al Amo Lux delante tuyo, complácelo apropiadamente con tu boca, como te he instruido". Ella disimula una sonrisa de complicidad, está deseosa de hacerlo desde que oyó su voz, nunca le ha visto, pero sus palabras la transportan, desea arder, desea que Mi Amo la haga arder completa. Lentamente, dirige sus suaves manos por sus pantalones hasta su entrepierna. Lo acaricia y .... continuará...

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