Miel de rojos rubíes
teñida por el sol de diciembre
bajo mi lengua te queman los besos dulces.
Agua de tristes recuerdos
henchida por la tormenta de calma
en mi mente me bañan de sentimientos tiernos.
Tortura de dolor ácido
acompañada de caricias eternas
en mi espalda te cubren de deseos ardientes.
Besos de sonrientes labios
dichos en silencio por la oscuridad cómplice
en mi entrada me traen tu voz lejana.
No vayas con prisas,
que todo aquí son sueños
que a veces abruman
y otras hipnotizan,
que necesitan tiempo
y el tiempo de paciente
complacencia precisa.