ADVERTENCIA: Contenido relacionado con Dominación/sumisión, B.D.S.M., sadomasoquismo. Relatos acerca de la construcción de una relación AMO/esclava única y singular, como toda relación entre personas que se conocen y deciden correr el riesgo de acercarse tanto hasta convertirse la esclava en una parte de SU AMO.
viernes, 30 de septiembre de 2011
domingo, 25 de septiembre de 2011
Por capricho.
No sé cuál es la justa causa ni la lógica razón.
No sé si será por capricho o por propia convicción.
Lo cierto es que me encuentro aquí, abatida
habiendote entregado sin casi ninguna condición
la propiedad de todos mis inexpertos besos,
el monopolio de mis ardientes pensamientos,
la posesión de mis caricias imaginarias,
la pertenencia de mis profundas fantasías,
el goce perpetuo de mi cuerpo soñado,
la tenencia absoluta de mi devoción vestal,
el disfrute de una obediencia insólita.
¿Y todo esto con qué fin? Pues nada más
que para deleite de mis ruborizados sentidos,
que para complacencia de mi ávida ilusión,
que para entuerto de mis cuerdos delirios,
que para regocijo de mi razonable instinto,
que para agrado de mi descarada intimidad,
que para delicia de mi loca cordura,
que para seducción de mi apasionada quimera,
y tal vez, ¿nada menos?… ;)
jueves, 22 de septiembre de 2011
MUNDOS.
Están todos los mundos posibles, y están los mundos utópicos.
Está este mundo entre todos los otros mundos, corpóreos y caóticos.
Está mi mundo, está tu mundo, está el mundo de ellos y de aquéllos.
Está cada mundo en un lugar y un tiempo, por un momento.
Están todos los mundos, todos juntos, amontonados, desparramados.
Está repleto, cosificado, fundado el mundo nuestro de objetos.
Está extendido, está repetido, está compelido, el mundo nuestro, de
sujetos.
Está ajustado, está sintiendo, está siendo, el mundo nuestro, de
consentimientos.
Están todos esos mundos, que nadie conoce, libres y esclavos.
Está tu mundo, esperando un milagro, expectante, inocente, maduro.
Está mi mundo, sin poder encontrar una señal nítida, un lugar seguro.
Está su mundo, testigo mudo, pretencioso, trágico, tranquilo, severo.
Están tus mundos ... y están los míos ... y están dormidos...
lunes, 19 de septiembre de 2011
Destino de poeta.
¿Palabras? Sí, de aire, …
y en el aire perdidas.
y en el aire perdidas.
Déjame que me pierda entre palabras,
déjame ser el aire en unos labios,
un soplo vagabundo sin contornos
que el aire desvanece.
déjame ser el aire en unos labios,
un soplo vagabundo sin contornos
que el aire desvanece.
También la luz en sí misma se pierde.
Octavio Paz
jueves, 15 de septiembre de 2011
Engorrosos momentos de escritura enmarañada.
En la cumbre de la penumbra, bajo la noche crispada de susurros y de besos, tu mano toca la mía. Y hay un puerta enorme en mi, la puerta de aquél armario, que dejé entreabierta para vos. ¿Y ya no teme? Yo que creía que la palabra era solo pensamiento. Un gesto de tu mano, un regalo de tus labios, un prodigio de tu mente… te apura el pulso, te espía la sombra, te empujan las ansias de desbaratar todos mis pretextos como el tiempo empuja las horas para que sea posible nuestro encuentro. Y es aquí, en el espejo teñido de vacilantes dudas que transcurre opaco este mundo y deja nacer un deseo.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Tu máscara.
Me gustan las máscaras desconocidas
las más espontáneas, las desprevenidas.
las más espontáneas, las desprevenidas.
Las escandalosas me atraen, pero me asustan.
Cuando el miedo me domina
le opongo una máscara retórica.
Me asustan las máscaras exóticas
también las muecas sinceras
y los arrebatos de disgusto.
De coraje y de miedo
suelo usar yo misma alguna máscara.
Me tientan las máscaras imaginadas,
y las que imaginan y ven
despojos de cuerpos vacíos
en la acera, temblorosos.
Me arrebatan la calma.
¿Sirven las máscaras?
¿Todas o ninguna?
¿La tuya?
Está presente en mi locura
¿y en la tuya?
Me persiguen las máscaras intemperantes,
sagaces, despreocupadas, frías.
Las máscaras delgadas no cubren
la lascivia inmoderada
no dicen nada.
domingo, 11 de septiembre de 2011
Interminables
Interminables serán mis besos
amo de mis deseos
porque los provocás con tus manos
que me dan tus pensamientos
profundos, lascivos, inquisidores.
Interminables serán mis pensamientos
amo de los anhelos de mi cuerpo
porque desnudo está aquí a la espera
de todas tus miradas
ávidas, impacientes, demandantes.
Interminables serán mis suspiros
amo de mis imperiosos impulsos
porque traés a mi imaginación
tus propios deseos
urgentes, sinceros, complacientes.
amo de mis deseos
porque los provocás con tus manos
que me dan tus pensamientos
profundos, lascivos, inquisidores.
Interminables serán mis pensamientos
amo de los anhelos de mi cuerpo
porque desnudo está aquí a la espera
de todas tus miradas
ávidas, impacientes, demandantes.
Interminables serán mis suspiros
amo de mis imperiosos impulsos
porque traés a mi imaginación
tus propios deseos
urgentes, sinceros, complacientes.
sábado, 10 de septiembre de 2011
Gatas que caminan entre corsarios.
Ella vagaba despreocupada una mañana por ahí, como es lógico, por cualquier parte, por todas partes, total la cuestión era vagar. No buscaba nada en particular, solo andaba vagando. Le llamó la atención el barco, subió, dio unas vueltas y se encontró con el Corsario. Los modales de este hombre le parecieron exquisitos y sus palabras tibias contrastaban con el ambiente apagado y tenebroso de la sala donde se encontraron. "¿Qué hará aquí este sujeto?", pensó... la curiosidad siempre la llevaba quién sabe por dónde. El mencionado sujeto este la vio y comenzó a mostrarse interesado en ella, expresándole sus pensamientos. Las palabras del corsario resplandecían, acariciaban, protegían, hipnotizaban, quitaban por momentos la voluntad y tomaban el control de su como de costumbre indiscreta curiosidad. Le gustó a ella su trato, entonces decidió quedarse cerca. Como también le agradó la voz clara, nítida, prolija que resonaba detrás de las palabras que enmascaraban a quien tarde o temprano dejaría de ser un desconocido, se dijo a sí misma que ese sería tal vez un buen amo. Seguidamente, con naturalidad y sin prisa, la gata se acomodó a los pies de su nuevo amo, el corsario. Así es como este corsario ahora tiene una gata, sin proponérselo mucho ninguno de los dos. Ella cedió a postrarse a sus pies y él no pudo contener un deseo inexplicable de tocarla... desde entonces fue suya, pero claro, tengamos en cuenta que... a veces las gatas se van... y los corsarios también. "¿Te quedarás?" preguntó él. A lo que ella daría toda la impresión de que asintió.
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