Excedida complicidad desbordada de deseo.
Excedida complicidad desbordante de placer.
Excedida complicidad,
eludida de toda lógica,
huida de toda razón,
libre de toda culpa,
fugada de los sentidos,
presa del corazón,
esclava de tu voluntad,
capturada por tus palabras.
Excedida complicidad convocada por la
soledad.
Excedida complicidad invitada por nuestras
lenguas.
Aquí, tendida, nuestra complicidad nos
llama,
nos acorrala, nos ilumina, nos atropella,
nos deja sin aliento y nos llena de vida,
nos deja sin fisuras y nos llena de
sentido,
nos deja sin calma y nos empuja a la
existencia.
Excedida complicidad,
nacida muerta de miedo
peleada plena de secretos
crecida pequeña de fuegos
quemada fría de escarchas
ardida seca de agua
prendida tardía de soles
apagada brillante de besos.
Excedida complicidad,
que es divino entendimiento
porque tu lo has querido
y yo, yo ya lo había soñado.
